Camina con las manos.
Con las patitas arriba podrás apreciar el otro lado de las cosas, y así tal vez tu cabeza esté más cerca del suelo sin haber caído.
Camina con las manos y entonces sabrás por fin lo que soportan tus pies.
Camina con las manos y saluda a tu semejante sin perder el equilibrio.
Cuando lo logres, sabrás que ya puedes hacer algo por alguien, y dar más de un paso sin caer.
¡Si!. Camina con las manos para que te vean a vos tan bicho raro como ves a los demás.
Caminar con las manos no es malo si tus pies siguen tocando la tierra.
Ver las cosas de otro modo es lo más cercano a la realidad.
Tantos millones de seres NO PUEDEN ESTAR EQUIVOCADOS.
Jorge Adrián Fiszer
domingo, 21 de febrero de 2010
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